La competencia volvió al autódromo rafaelino gracias a una inversión conjunta de la Provincia, el municipio, el Club Atlético de Rafaela y el sector privado. Más de 40.000 espectadores de 22 provincias y países vecinos impulsaron la actividad hotelera, gastronómica, comercial y de servicios, en línea con la estrategia provincial de consolidar a Santa Fe como sede de grandes eventos deportivos.