El extraño caso de una nena que no puede bañarse ni llorar

Una rara enfermedad jaquea a una familia que tiene una hija de dos años bajo un tratamiento especial.

Policiales14 de marzo de 2018Diario PrimiciaDiario Primicia

Una niña de casi dos años padece una extraña enfermedad que le impide tener demasiado contacto con el agua y le impide disfrutar de situaciones básicas como bañarse a menudo o disfrutar de una salida al mar o jugar bajo la nieve. Tampoco puede llorar, porque sus lágrimas también la lastiman.
Ivy es la hija de Brittany y Danny Angerman, oriundos de Minnesota, quienes en octubre pasado escucharon el diagnístico de una extraña enfermedad conocida con el nombre de urticaria acuagénica de la que hasta el momento sólo se registraron 100 casos en todo el mundo.


Como consecuencia de esta patología, cada vez que Ivy entra en contacto con el agua desarrolla una alergia en todo su cuerpo. Los ataques varían en su duración -pueden ser de 15 minutos o de hasta una hora-, pero en todos los casos sus efectos son insoportables y los médicos aseguran que son igual de dolorosos que una quemadura de tercer grado.


Si bien los padres de la pequeña detectaron la alergia de su hija al agua cuando tenía 6 meses, lo cierto es que en un principio pensaron su intolerancia podía tener que ver con los productos que utilizaban para bañarla.


Pero al probar nuevos fórmulas, comprobaron que su problema nada tenía que ver con esto. Así fue como después de pasar por varias consultas, lograron finalmente ponerle nombre y apellido a la dolencia de su hija.


En la actualidad, Ivy no sólo debe limitar al máximo sus baños -sus padres aseguran que no toma más de 2 por semana-, sino también privarse de algunos de los grandes placeres de la infancia: jugar bajo la lluvia o con nieve, y disfrutar del mar o la pileta. Pero aún más difícil resulta hacerle entender a la niña que no debe llorar, porque el agua de sus lágrimas también la lastima.


A pesar de que la pequeña se encuentra bajo tratamiento para mitigar su sufrimiento, sus padres temen por el futuro de la chiquita, quienes ni siquiera qué podría pasar si la nena desarrolla una alergia interna al agua, y que ni siquiera pueda beberla.

Fuente: La Capital

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