Desgarrador: ¿Que hizo con su amigo y donde lo dejo?

Esta mañana el juez Sergio Carraro dictó la prisión preventiva.

Policiales14 de julio de 2017Diario PrimiciaDiario Primicia
Juan Carlos Gutiérrez, el albañil de 49 años que el pasado viernes mató y enterró a Daniel Radolovich en una vivienda de Juan Díaz de Solís al 8100, deberá ser alojado, hasta que llegue el juicio, en un establecimiento del servicio penitenciario por orden del juez de la Investigación Penal Preparatoria (IPP), Sergio Carraro.
El dictamen que ordenó la prisión preventiva se dio esta mañana en la sala 1 del subsuelo de tribunales y tuvo el rechazo de la defensa del imputado, a cargo de Betina Dongo –defensa pública– quien ofreció medidas alternativas al encierro de Gutiérrez. Las mismas no tuvieron la aceptación del juez Carraro, quien consideró que "el imputado intentó fugarse".
Si bien se hizo cargo del aberrante hecho y además pidió disculpas a los familiares de la víctima, las evidencias presentadas por el fiscal del caso, Gonzalo Iglesias, demostraron que el albañil buscó, tras asesinar a su "amigo", fugarse del barrio Pompeya donde se consumó el crimen.
Se disculpó
"En primer lugar quiero pedir mil perdones a la familia Radolovich porque fueron mis mejores amigos", expresó con voz ronca Gutiérrez cuando le tocó hacer uso de la palabra en su declaración ante el juez.
En su relato, el hombre, nacido en la ciudad de Goya –Corrientes–, explicó que pasado el mediodía del viernes, Radolovich llegó a la vivienda donde vivía Gutiérrez en estado de ebriedad y con una ginebra en mano para compartir un rato. Posteriormente, confesó –sin dar demasiados detalles– discutieron por la casa, ya que la misma era propiedad de la víctima la cual se la alquilaba (desde hacía cuatro meses) a Gutiérrez por $2.400 por mes ya que entre ambos existía una cierta amistad. Pero la misma tuvo su punto final y fatal.

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"Él me quiso agredir y yo me defendí, por temor a los antecedentes de Radolovich", ya que según él la víctima había estado en prisión por homicidio. En tanto y con varios silencios de por medio, reveló: "Lo escondí porque estaba desesperado y no sabía qué hacer. Eso es todo".
Por esta razón, la defensora de Gutiérrez planteó que el hecho se dio en legítima defensa. Además remarcó que el acusado nunca intentó entorpecer la investigación. "Él no fue llevado por su esposa, sino que él mismo quiso presentarse", explicó Dongo.
Corazón delator
La hipótesis de la Fiscalía –y de la Policía de Investigaciones (PDI)– sostuvo que Radolovich fue atacado por Gutiérrez en el final de la tarde del viernes. La autopsia realizada por el Cuerpo Medico Forense detectó que la víctima murió a raíz de tres puñaladas a la altura del cuello, de las cuales dos causaron que sufra un shock hipovolémico. "La victima fue atacada de forma artera y directa", destacó el fiscal Iglesias.
Cuando los investigadores llegaron a la vivienda, luego de que Gutiérrez confesó lo que hizo en la Subcomisaria 3ª, encontraron un montículo de tierra, una pala y un rastrillo en el patio, por lo que tuvieron que arribar al lugar los bomberos voluntarios. Estos excavaron unos pocos centímetros y allí encontraron el cuerpo del hombre, sin su calzado y le faltaban algunas pertenencias, las cuales se encontraban en una bolsa.
Del interior de la vivienda, los pesquisas hallaron sobre la mesa un cuchillo que tenía el mango reforzado con alambre, el cual sería el que utilizó el imputado para apuñalar a Radolovich. A un costado, encontraron bolsos que tenían ropa de Gutiérrez y algunas herramientas, lo cual permitió al fiscal presumir la intención que tuvo de fugarse a pesar de que confesó el hecho en la comisaría y previamente a su pareja. Por último, en la zona del baño, se encontraron prendas del victimario, las cuales tenían rastros de sangre.
En cuanto a la camioneta de la víctima, una Toyota Hilux bordó, la misma fue encontrada a cuatro cuadras de la vivienda (en French al 3900) de Juan Díaz de Solís al 8100, donde se consumó el crimen. En este sentido, la investigación busca establecer si Gutiérrez, en su afán de ocultar el cuerpo, buscó movilizar el vehículo para así lograr despistar a los investigadores.
De igual manera, un día después, la culpa lo puso en jaque y terminó confesando todo. Primero a su pareja y luego a los efectivos de la Subcomisaria 3ª, quienes tomaron primeramente actuación. Ahora, permanecerá detenido hasta que llegue el juicio, siendo la única persona que supo qué pasó aquella tarde de viernes en la propiedad del barrio Pompeya.
Fuente: Uno Santa Fe
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