馃敺 Historias de cuarentena: la maestra rural que va de tranquera en tranquera dejando la tarea

Provincial 11 de abril de 2020 Por Diario Primicia
Mar铆a es docente de 20 chicos en una escuelita entre Maciel y Monje. Como los alumnos no tienen medios tecnol贸gicos para recibir los ejercicios, ella arma bolsitas con cuadernillos que deja en las entradas de los campos y luego los recoge para corregirlos.
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María Caballero es protagonista de una de las historias más tiernas de esta cuarentena en la región. Es maestra rural de una escuelita de 20 alumnos entre las localidades de Maciel y Monje, a unos 60 kilómetros de Rosario. Y como los chicos no tienen medios tecnológicos para recibir sus tareas en este tiempo sin clases por la pandemia, ella arma bolsitas con cuadernillos y los reparte de tranquera en tranquera para que sus alumnos no se atrasen en el aprendizaje. También va al pueblo a comprarles lo que necesitan. “Todos juntos vamos a salir delante de esto”, dijo en Radio 2.

María contó su hermosa historia este viernes en el programa A Diario (Radio 2). “Yo tengo mi casa en Maciel, pero cuando se decretó la cuarentena, nos fuimos con mi familia a vivir al campo, donde trabaja mi marido”, inició su relato esta docente de la Escuela Rural Nº 303 “Antonio Arenales”, ubicada entre Maciel y Monje, jurisdicción de Puerto Gaboto.

“Un día mi hija se enojó porque en el campo no tenemos internet para hacer su tarea, así que decidí hacer algo para que ella y todos los chicos que van a la escuelita puedan hacer sus ejercicios”, siguió.

Entonces decidió escribirles sus tareas en hojas de papel y repartirlas de tranquera en tranquera: “Les armo cuadernillos, los pongo en una bolsa y salgo a repartirlos. Después paso a buscar las tareas”, describió.

Son 20 chicos los que van a la escuela rural Nº 303, de 3 años a 12 años. “La escuela es sagrada para ellos, es el lugar en el que se encuentran con otros chicos”, remarcó la maestra.

También destacó que “la seño de jardín no puede venir porque es de otra localidad, es de Arocena, así que se comunica conmigo por Whatsapp y me indica qué les puedo dar a los más chicos”.

Pero la emocionante tarea de la docente no termina ahí: “A la mañana voy al pueblo y les compro a los chicos cosas que les puedan hacer falta para hacer sus tareas, como lápices, plasticola, hojas”, dijo. Y confió: “Y ahora ya tengo listos los huevitos de Pascuas para ellos, que no les pueden faltar”.

Respecto de la vida en cuarentena, María comentó que “en el campo la vida es bastante más libre ahora, los chicos pueden estar al aire libre”.

La docente también aclaró que “no lo hago sola esto, todas mis compañeras de la escuela 294 me ayudan”. Y terminó con una reflexión: “En estos casos se ve el verdadero trabajo del docente”, cerró.

Fuente: Rosario3

Diario Primicia

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