Hallaron muerta a una mujer en su casa y detuvieron a su pareja

Sucesos 30 de agosto de 2019 Por
Norma Quiroga tenía 53 años y su hija Laura advirtió al vecindario a los gritos lo que había ocurrido. Un drama de malos tratos y pobreza extrema.
barrio toba

Los gritos desgarradores de una muchacha rompieron la normalidad en el barrio Toba de la zona sudoeste el miércoles al anochecer. La joven, visiblemente desnutrida y fuera de sí, salió de su casa en Pasaje 1821 al 6200, corrió de una vecina y a los gritos contó que en su casa estaba muerta su madre. Los vecinos entraron y vieron en una habitación el cuerpo de Norma Quiroga, de 53 años. Según testigos tenía escoriaciones en el rostro, un cuadro de desnutrición y enfermedades no tratadas. En el lugar la policía detuvo a Rubén G., de 53 años, el hombre con el que ella convivió toda la vida. El fiscal Miguel Moreno, con cautela extrema, esperará el resultado de la autopsia para determinar qué imputación le corresponde al detenido. En principio será por homicidio agravado por el vínculo, aunque también valora imputarle el maltrato hacia la hija, el cuadro de desnutrición que ésta padece y la violencia sufrida por madre e hija que la muchacha expreso denunció públicamente.

Laura, quien advirtió el drama familiar, fue entrevistada en el lugar por el fiscal Moreno, quien activó el protocolo para que la mujer de 30 años fuera asistida. Pero ella, en medio de un estado de shock, se opuso y quedó deambulando en el barrio. Ya de madrugada una vecina la socorrió y la alojó en su casa para que pase la noche. Ayer, a primera hora, un hermano de su padre quiso dialogar con ella, pero la mujer lo echó y le gritó que no lo consideraba familia. "No se por qué mi sobrina no quiere hablar conmigo", indicó extrañado Marcial, uno de los tres hermanos del hombre detenido.

A las 10.30 de ayer, la vecina que refugió a Laura llamó un remís y llevó a Laura al Hospital Carrasco para que la revisaran. La muchacha estaba visiblemente desmejorada, extremadamente delgada y sólo emitía monosílabos.

En 1995 Norma Quiroga junto a Rubén G. y Laura, que por entonces tenía 5 años, llegaron a Rosario desde Resistencia junto a numerosas familias Qom. Se instalaron en la zona sudoeste y en 1998 consiguieron un crédito para construir la casita de material en Pasaje 1821 al 6200, la última calle del barrio Toba.

La casa de Norma y su familia es de material. Un rectángulo de ladrillos con ventanas de chapas y un patio lateral. Al frente tienen la cocina comedor y sobre el fondo están las habitaciones. En una de ellas fue hallada Norma. La otra era en la que dormía Laura.

Cada voz una versión

Sobre lo que pasó entre las paredes de la vivienda hay al menos tres versiones. La oficial, que indicó que Norma y Laura eran víctimas de malos tratos por parte de Rubén G., detenido en su propia vivienda.

"El hombre al ser entrevistado por el fiscal pidió ser asesorado por un profesional", indicó un vocero. El fiscal esperaba ayer el resultado preliminar de la autopsia para conocer si los traumatismos que la mujer tenía en la cara eran mortales. También necesitaba chequear la versión de que la mujer padecía tuberculosis no tratada.

"Rubén G. fue detenido por apariencia de responsabilidad ya que no permitía el acceso a los vecinos para asistir a las víctimas", explicó el vocero. "La escena es compleja de analizar. Las víctimas estaban en estado de desnutrición y maltrato. Ahora, sí eso fue por femicida o por ignorancia, es algo que hay que despejar", indicó el portavoz. Lo cierto es que el hombre "no tenía denuncias previas por violencia de género".

Marcial, hermano del apresado, contó que se enteró de lo que había pasado en la iglesia Esperanza de Vida, a la cual concurría la familia y que nada tenía que ver con lo sucedido. "Ellos estaban juntos desde jóvenes, desde los 14 o 15 años. Se vinieron en el año 95. Mi hermano está sin trabajo hace un año. Fue artesano y luego se hizo albañil. Trabajó en La Plata, donde tengo otro hermano. Era una familia rara, muy sufrida la vida de la señora. Yo he venido a hablar con mi hermano y me ha cerrado la puerta en la cara. Ayer (por el miércoles) me lo encontré en la iglesia y él llevó una esquela de ella: «Cuando mejoren mis piernas voy a ir a la iglesia como siempre», leyó mi hermano. No sé por qué los vecinos lo acusan de femicidio. Es imposible que él le haya hecho daño", explicó Marcial.

Los vecinos, en tanto, se vieron sorprendidos porque muchos pensaban que la mujer y su hija se habían ido a Resistencia ya que no las veían. "Nosotros pensamos que estaban en Chaco", explicó una vecina. "Era gente muy cerrada que no se daba con nadie. Él (Rubén G.) era cortado y hace rato que no se veía a las mujeres", indicó otra mujer. "No se si hubiera podido hacer algo por ella. Me contaba muchas cosas. Había violencia y hambre. Pero no quiero hablar porque me hace mal", recordó otra doña. "El tipo las tenía encerradas y atadas en la pieza, no las dejaba salir y las cagaba de hambre", agregó otra.

El fiscal Moreno, a partir del preinforme de autopsia, mañana imputará a Rubén G. por homicidio agravado por el vínculo.

Diario Primicia

Redacción

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