Mi viejo amigo, el FMI

La visita del Presidente Argentino al Foro de Davos (centro de reunión del capitalismo mundial) inaugura la vuelta de una figura conocida al país: el Fondo Monetario Internacional, más conocido como FMI.

Provinciales26 de enero de 2016 Mariano Romero

La irrupción del FMI en el país

El 19 de abril de 1956 Argentina, por iniciativa del presidente de facto Pedro Eugenio Aramburu, ingresó al Fondo Monetario Internacional, contrayendo así su primer préstamo con dicho organismo internacional. La incorporación argentina fue recomendada por el entonces asesor del gobierno, Dr. Raúl Presbich, quien en su “Informe preliminar acerca de la situación económica”, instó a que la Argentina se endeudara con el exterior.

Por el decreto–ley Nº 7103, se dispuso que se inicien los trámites necesarios para obtener el ingreso de la República Argentina al Fondo Monetario Internacional y al Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento. En años anteriores, el ex presidente Juan Domingo Perón se negó terminantemente a ingresar a ellos, asegurando que dichas instituciones eran un instrumento de sometimiento de los países centrales para imponer políticas a los países periféricos. 

Al concluir el gobierno de Aramburu, la deuda externa alcanzo los 1051 millones de dólares. Ese fue el saldo correspondiente al comienzo de la sumisión de nuestra política económica a los dictados de los organismos internacionales. 

En 1958, con el peronismo proscripto, se convoca a elecciones, donde el radical Arturo Frondizi resulta electo Presidente, La herencia económica de la dictadura de Aramburu era dramática, siendo los principales problemas los déficits comerciales y  el bajo nivel de inversión.

Por dicha situación, Arturo Frondizi pide al Fondo que envíe una misión para elaborar un diagnóstico de la situación económica y preparar, junto a funcionarios argentinos, un programa de emergencia que el FMI contribuiría a financiar. En el partido, dentro del Gobierno y en la opinión pública, había resistencia a aplicar medidas que se contrapusieran a los ideales desarrollistas y a las promesas de la campaña electoral. Ciertas medidas inesperadas, como el lanzamiento de La Batalla del Petróleo, habían desatado una airada protesta obrera y social en la cual se entrelazaban cuestionamientos ideológicos y de procedimiento que debilitaban la posición del Gobierno frente a los inversores y las Fuerzas Armadas.

El pacto con el FMI firmado por Donato del Carril a instancias de Frondizi tenía cláusulas secretas que incluían la reducción y despido del 15 % de los empleados públicos, la paralización total de obras públicas, privatización de empresas estatales, reducción y venta de frigoríficos y cierre masivo de ramales ferroviarios, restricciones crediticias, aumento de precios y congelamiento del salario mínimo por dos años. Poco después se concreta la venta de 40 empresas estatales, proceso iniciado durante la dictadura de Pedro Eugenio Aramburu.

Dos misiones del FMI estuvieron en la Argentina en agosto y noviembre de 1958. Las primeras evaluaciones del Fondo sobre la situación económica y las perspectivas de que el país aplicara un genuino programa de estabilización fueron muy pesimistas debido a dos razones: por un lado, el Gobierno de Frondizi era políticamente débil. Por otra parte, para los observadores del FMI, en la sociedad argentina no había un consenso favorable a las profundas reformas que debían realizarse tanto en materia de ajuste del gasto como de apertura económica. Aun así, a mediados de diciembre los lineamientos del plan y la habitual Carta de Intención solicitando oficialmente ayuda al FMI, ya estaban listos.

 

Durante la dictadura

La deuda externa se multiplicó por seis en tan solo seis años, de 7000 millones de dólares en 1976 a 42 000 millones de dólares en 1982. Vale aclarar que nunca se esclareció a dónde se destinó esa deuda, varios analistas aseguran que unos 30 000 millones de dólares tuvieron un carácter fraudulento, ya que se fugó del país y apareció en cuentas en el exterior a nombre de argentinos.

El FMI había solicitado entre 1976 y 1977 una serie de medidas entre las que figuraban que la Nación solo se podría endeudar con el aval del presidente del Banco Central, Adolfo Diz (exdirector del FMI), y de José Martínez de Hoz (ministro de Economía). Se solicitó además la eliminación de aranceles de importación, la reorganización del sistema financiero, la unificación de la moneda y la liberación del control de movimiento de capitales. Con la excusa de acumular divisas, Diz y Martínez de Hoz produjeron un descontrolado endeudamiento y en 1978 se declaró la inflación. El dólar barato, junto con la baja de aranceles, produjo una estampida de importaciones que destruyó la industria nacional y el crack bancario de los años ochenta fue resultado del mismo dólar barato, con el libre sistema financiero y una garantía estatal de los depósitos, que desataron especulaciones y diversos fraudes financieros.

 

El FMI y el Menemismo

Entre 1989 y principios de los años noventa, el llamado Plan Brady, que llevaba el nombre del entonces secretario del tesoro de los Estados Unidos Nicholas Brady se implementó en varios países latinoamericanos como Argentina, Brasil, Ecuador, México y Venezuela, que se encontraban fuertemente endeudados con el tesoro estadounidense.

El punto más importante de este plan consistía en combinar de algún modo las recompras descontadas con la emisión por parte del país de los denominados "bonos Brady" a cambio de los títulos de crédito en manos de los bancos. Dichas operaciones complementarían las medidas que apliquen los países para restablecer la viabilidad de la balanza de pagos en el marco de los programas de ajuste estructural a medio plazo respaldado por el Fondo Monetario Internacional entre otras entidades internacionales.

El Fondo Monetario Internacional envió más de 50 delegaciones de asesores para estudiar bajo qué condiciones se otorgaría un crédito a Argentina para mejorar la salud económica del país durante la presidencia del “turco”.

Este organismo apoyó y hasta mantuvo la infame “convertibilidad” planeada por Domingo Cavallo conocida también como “1 a 1” y la importación desmedida que tantas desgracias y penurias trajo para el país, estallando por completo en el 2001 con De la Rúa.

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También tuvo responsabilidad el Fondo en la serie de salvajes privatizaciones que ya todos conocemos, dejando como saldo desocupación, pobreza y desigualdad, entre otros flagelos. Otra de las “grandes ideas” del FMI fue su sugerencia, para no decir presión, de derogar las leyes laborales pro sindicales, reemplazándose por leyes de flexibilización laboral.

A pesar de todo esto, y luego de que todos comprueben sus resultados, en los últimos momentos del Menemismo, en 1998 para ser más preciso, el Fondo Monetario exhibía a la Argentina neoliberal como ejemplo a seguir por otros países.

Llega De la Rúa

Ya en diciembre del 2000, el blindaje financiero, fue instalado por el FMI. De acuerdo al gobierno, el objetivo de dicho préstamos era resistir las presiones del mercado. El monto del “paquete-préstamo” era de US$ 39.7 mil millones que viene siendo el mayor préstamo en la historia argentina. Proyectado para los dos años que seguían, la cantidad de US$ 2,1 mil millones fue utilizada inmediatamente. La suma prestada por el IMF (el mayor contribuidor) era USS 13,7 mil millones. Otros contribuidores eran instituciones financieras, bancos locales y el gobierno español.

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De acuerdo al diario Clarín, algunas de las condiciones del préstamo eran: Reforma jubilatoria; Desregulación de obras sociales; Pacto fiscal con las provincias; Presupuesto 2001; Reforma del Estado.

Argentina, aún dependía de préstamos y no paró de conseguir nuevos créditos. En mayo de 2001, además del US$ 1,250 mil millones ya existentes (del acuerdo proveniente del “blindaje económico” desde diciembre de 2000) el gobierno adquirió más US$ 150 millones prestados del gobierno español. Aún era insuficiente para cubrir sus gastos. En septiembre de 2001, el gobierno de De la Rúa obtuvo otro préstamo del FMI. De esta vez, el nuevo préstamo tenía como justificativa la necesidad de alcanzar un déficit cero. Después de 12 días de negociaciones, el FMI anunció un nuevo préstamo. Ahora serían más US$ 8,1 mil millones que serán proporcionados con los US$ 13,2 mil millones que correspondían al acuerdo en diciembre de 2000 (Blindaje Económico).

Entre julio y noviembre de 2001, los argentinos retiraron $15 mil millones de pesos de los bancos. Tres bancos locales fueron seriamente afectados: Banco de Galicia, y de los bancos estatales La Nación y El Provincia. La respuesta del gobierno fue a través de una otra medida económica. A comienzo de diciembre de 2001, "el Corralito" fue anunciado. Establecía restricciones a los retiros de dinero en efectivo de los bancos por un período de 90 días. El límite era de $250 pesos por semana. El impacto primario fue, por ejemplo, la falta de dinero en efectivo en la economía.

 El Kirchnerismo y el hasta luego al Fondo

En 2005 el Presidente Néstor Kirchner anuncio la decisión de liberar al país de la tutela del FMI. Durante un acto en la Casa Rosada, declaró que se cancelara la deuda total de la Argentina con ese organismo, para lo cual se destinarán 9810 millones de dólares de las reservas del Banco Central.

 El regreso

Mauricio Macri, tras asistir a la reunión del capitalismo mundial, anuncio con la convalidación de Sergio Massa que el Fondo Monetario volverá  a auditar a la economía Argentina. Este hecho representa un nuevo inicio en las relaciones con el poder económico. El gobierno da señales al mundo de ser una administración “amiga” del mercado y de los grandes capitales financieros. Mi gran pregunta es si ¿volverán las relaciones carnales?

Mariano Romero

Ramona, Santa Fe. Argentina.

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