El dueño de una finca ubicada en la calle Tripepi, entre las avenidas Blas Parera y Almirante Brown, arribó a su vivienda y notó que le habían robado una garrafa de 10 kilos, informó Telefé.
El autor dejó mucho más que huellas en la escena: sobre la reja, en una de las púas "antiladrones", el denunciante descubrió uno de los dedos del delincuente.
El propietario había salido al mediodía para compartir un almuerzo con allegados. Al regresar, descubrió que malvivientess habían ingresado al predio sin ejercer violencia y se habían alzado con una garrafa de diez kilogramos que se encontraba en el patio trasero.
Sin embargo, esa no fue la única sorpresa. Al intentar reconstruir el camino de los ladrones, el propietario notó un elemento extraño adherido a una de las púas de la reja. Se acercó y, pese a aclarar las visión con sus manos, no entendió de qué se trataba. Recién al ver de cerca lo entendió: en su fuga, uno de los malvivientes sufrió la pérdida de uno de los dedos de la mano.
"Inédito", así calificaron el hecho los propios policías de la Comisaría Séptima cuando arribaron a la escena.
Ante la situación, los investigadores rastrearon la posible asistencia de amputados en los centros asistenciales de Posadas. Se supo entonces que un joven de 19 años, conocido por sus andanzas delictivas, se había atendido primeramente en el Hospital René Favaloro de Villa Cabello, y desde allí, derivado al Ramón Madariaga.
Cuando llegaron al Parque de la Salud, los médicos confirmaron las sospechas en cuanto a la identidad del buscado, pero dieron una mala noticia: ya había sido dado de alta.
La medida cautelar fue resuelta por el juez Gustavo Bumaguín, a partir de un requerimiento del fiscal Martín Castellano en una audiencia que se llevó a cabo en los tribunales rafaelinos. El imputado tiene 18 años y se le endilgó haber matado a la víctima con un arma blanca. El ilícito fue el viernes 21 del mes pasado en el barrio Monseñor Zazpe.
Le disparó con una escopeta a un oficial que había ido a una vivienda en la que el condenado estaba amenazando a su expareja y a familiares de ella. La sentencia fue impuesta en un juicio en el que se abreviaron los procedimientos en el que la fiscal Débora Valentín representó al MPA.
Se trata de César Juan R. de 33 años, quien tenía un arma blanca con la cual cometió el ilícito y usó para atacar al personal policial al momento de su aprehensión. El fiscal que investigó el ilícito es Nicolás Maglier. También representó al MPA en el juicio abreviado en el que se impuso la pena.
La sentencia fue dispuesta en el marco de un juicio oral que finalizó hoy en los tribunales reconquistenses. La actual Fiscal Regional 4, Georgina Díaz, estuvo a cargo de la investigación, mientras que el fiscal Norberto Ríos representó al MPA en el debate.
Se trata de César Juan R. de 33 años, quien tenía un arma blanca con la cual cometió el ilícito y usó para atacar al personal policial al momento de su aprehensión. El fiscal que investigó el ilícito es Nicolás Maglier. También representó al MPA en el juicio abreviado en el que se impuso la pena.
Le disparó con una escopeta a un oficial que había ido a una vivienda en la que el condenado estaba amenazando a su expareja y a familiares de ella. La sentencia fue impuesta en un juicio en el que se abreviaron los procedimientos en el que la fiscal Débora Valentín representó al MPA.
La medida cautelar fue resuelta por el juez Gustavo Bumaguín, a partir de un requerimiento del fiscal Martín Castellano en una audiencia que se llevó a cabo en los tribunales rafaelinos. El imputado tiene 18 años y se le endilgó haber matado a la víctima con un arma blanca. El ilícito fue el viernes 21 del mes pasado en el barrio Monseñor Zazpe.