Asesinó a su esposa de un tiro en la cabeza y luego se quitó la vida

Sucesos 02 de enero de 2019 Por
El escenario fue la casa en la que convivían.
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"¡No, pará, detenete", gritó Celeste a su pareja policía. Del arma del efectivo, partieron dos tiros que segaron ambas vidas y sumieron en la desazón a sus familias, vecinos y a la provincia toda.

Las víctimas resultaron Celeste Castillo, de 28 años y el oficial ayudante de la 9ª, Héctor Montenegro, domiciliados en calle 110, entre 12 y 13 del Bº Borges. Es el primer femicidio en Santiago y en todo el mapa nacional. Contrasentido El principio del fin sobrevino a las 7 de la mañana, cuando arribó Héctor a su casa, después de trabajar.

"Él estaba prestando servicio, y no cumplió su horario porque terminaba a las 7 de la mañana. Volvió antes y encima borracho. ¿Cómo un policía que porta un arma va a andar borracho y salir de su trabajo?!", se preguntó Mónica Barrionuevo, amiga de Celeste.

"Yo los vi en la calle. Bailaron con algunos vecinos. Algunos se tiraron agua. Cuando todo acabó, tipo 10, ellos se metieron a la casa", indicó otro testigo.

La vivienda donde habitaban es de una hermana de Silvia. La pareja ocupaba una habitación, la mitad funcionaba como cocina. "Discutieron. Se escuchó fuerte. Ahí nomás sentí dos tiros y la familia de ella salió a la calle gritando", ahondó el testigo.

"Entré a la casa. Ella estaba en la puerta de la pieza. Arriba, él aún vivo". En minutos, aparecieron tres policías de la 9ª. Celeste ya estaba muerta y Héctor agonizaba. Doble tragedia Cerca de las 12, el policía dejó de existir en el Regional.

Para entonces, la casa era un hervidero: policías apostados, más familias con el alma hecha pedazos y vecinos que no salían de su estupor en medio de una usina de rumores. De una ronda de testimonios, se pudo saber que la pareja contrajo enlace semanas atrás, al parecer en secreto. Sin embargo, Héctor reincidía en manifestaciones habituales de celos.

Controlaba a Celeste revisándole el celular y redes sociales. Celos nada más Un vecino deslizó que la celaba con un muchacho de la cuadra: "Nosotros evitábamos meternos porque era policía y celoso", acotó. En varias ocasiones, las peleas verbales derivaron en agresiones físicas que Celeste intentaba ocultar. Quizá mal pensó ella que la de ayer sería tan o menos trascendente,

En el fragor de la discusión entre ellos, un familiar arriesgó que posiblemente la joven le arrebató el arma al funcionario. Pero al instante, Héctor la recuperó y abrió fuego. El primer plomo fue directo a la cabeza de Celeste. Siguió un segundo proyectil que en media hora también apagó la vida de Héctor, ya en el nosocomio.

Fuente: El Liberal

Diario Primicia

Redacción

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