Un tornado causó destrozos en un balneario

Sucesos 10 de enero de 2019 Por
En el vídeo se puede ver los destrozos ocasionados.
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“Si hubiera sido al mediodía, era una tragedia”, dice, con alivio, Miguel Velarde. Es dueño del parador El Faro, de Ostende, en el que este miércoles, a las 8 de la mañana, “pasó la cola de un tornado y volaron carpas, mesas y sillas”.


Según contó Velarde, “por suerte la cola del tornado pasó cuando no había ni público ni tampoco personal del balneario, porque podría haber sido gravísimo”.


En El Faro, donde hay 98 carpas, voló la estructura de 60 de ellas. Las ráfagas de viento hicieron que las mesas y las sillas de plástico se desplazaran unos doscientos metros. “Ya pudimos ordenar más o menos todo, y rearmamos 60 de 98 carpas, pero hubo maderas de las estructuras que quedaron completamente destruidas. También lonas y mesas y sillas”, contó el empresario. Según estimó, reponer todo lo que se dañó podría tener un costo de entre 500.000 y 600.000 pesos.


“Muchas zonas de acá no sufrieron nada y otras padecieron un viento muy fuerte que se convierte en un tornado muy local que hace destrozos: eso fue lo que pasó en El Faro”, explicó a Clarín Jorge Damato, titular de Defensa Civil de Pinamar.


Según detalló, los vientos más fuertes del temporal que padeció este partido costero durante la madrugada sobrepasaron los 80 kilómetros por hora. “Recién a esa velocidad el viento puede hacer que vuelen mesas y sillas”.


Los de El Faro fueron los daños más resonantes de la zona. Pero no fueron los únicos: “Entre Pinamar, Ostende, Valeria del Mar y Cariló cayeron 13 árboles. Uno sobre una casa y otro sobre un auto, pero no hubo personas dañadas. Además, se encharcaron algunas calles de Pinamar, Ostende y Valeria: cayeron casi 40 milímetros de agua en 20 ó 25 minutos, eso hace que las calles se encharquen, aunque después, en general, desagotaron rápidamente”, contó Damato.


“Fue muy localizado porque en los otros tres balnearios que manejo no pasó absolutamente nada”, sostuvo Velarde. Debe reponer unas 400 sillas y unas 100 mesas, además de lonas y maderas para las carpas. “Podría haber sido gravísimo”, repite.


El boxeador que filmó el video


Ernesto Franzolini tiene 30 años, trabaja en la limpieza de las playas de Pinamar, Ostende y Valeria del Mar y es boxeador: pesa 55 kilos. Esta mañana estaba en el parador El Faro, de Ostende, cuando empezaron las ráfagas de más de 80 kilómetros por hora: "Fueron treinta segundos. Yo llegué a filmar lo que se volaba porque ya estaba grabando con el celular. Nos dio mucho miedo, uno enseguida piensa en las catástrofes de tornados que se ven en las películas: el máximo miedo fue que algo de todas las maderas y plásticos que volaban nos golpearan a esa velocidad", cuenta a Clarín.

Por ser el más liviano de los tres, sus dos compañeros advirtieron a Franzolini, un poco en broma y un poco en serio, sobre la posibilidad de que él saliera volando. "Nos reíamos pero estábamos asustados. Primero nos refugiamos en una carpa pero apenas pudimos nos fuimos a refugiar al lado de la estructura de cemento del balneario: no nos tapaba mucho de la lluvia pero sí del viento, que era lo que más nos preocupaba", cuenta.


Allí pasaron unos veinte minutos hasta que los fueron a buscar en una camioneta. "Lo fuerte no duró más de treinta segundos pero son tormentas que casi no se ven acá. Volaba todo, era para asustarse", insistió.

Fuente: Clarín

Diario Primicia

Redacción

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