Las monjas comienzan a denunciar abusos

Sucesos 31 de julio de 2018 Por
Animadas por el #MeToo y la creciente exposición de los abusos en la iglesia católica, las religiosas también exponen sus padecimientos
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CIUDAD DEL VATICANO.- El cambio de época parece haber llegado para quedarse en la iglesia católica, ya que luego de los escándalos de abusos sexuales contra menores desatados en todas las regiones del mundo, ahora comienzan a conocerse denuncias de monjas contra sacerdotes y obispos. Una investigación de la agencia AP reunió casos en Europa, África, América del Sur y Asia, lo que “demuestra que el problema es global y extenso, debido en gran parte a una tradición en la que las mujeres son vistas como personas de segunda clase en la Iglesia y a su arraigada subordinación a los hombres que las dirigen”, según consideraron los autores de la pesquisa, los periodistas Nicole Winfield y Rodney Muhumuza.

Si bien la magnitud de los abusos no está clara, ya que al tradicional secretismo que impera en la iglesia católica se suma el hecho de que las víctimas son reacias a denunciarlos por un temor fundado a que no les crean, algo parece haber cambiado en el horizonte. La semana pasada, de hecho, seis monjas de una pequeña congregación religiosa de Chile hicieron públicas sus historias de abuso por parte de sacerdotes y otras monjas en la televisión. Las víctimas expusieron una historia que parece común en la institución: no sólo fueron ignoradas por sus superiores cuando denunciaron la situación, sino que fueron castigadas y expulsadas de la congregación sin ninguna compensación.

Yolanda Tondreaux, una de las denunciantes, dijo que sufrió abusos apenas tomó los hábitos: “Un sacerdote se me acercó, me tocó el pecho y me dio besos en la cara llegando hasta los labios”. “Me manoseó. Me dio asco”, añadió y aseguró que denunció de inmediato la situación ante la madre superiora, Patricia Ibarra, quien la trató de “mentirosa” y le ordenó confesarse con el mismo cura que la había abusado. “Las chicas jóvenes se fueron del convento por lo mismo, porque habían curas que las manoseaban”, sostuvo Tondreaux en la Tv chilena. Otra monja de la misma congregación “Hermanas del Buen Samaritano” (de la región chilena de Maule), Consuelo Gómez, denunció en mayo pasado haber sido abusada por sacerdotes en Chile y por otra religiosa de la misma orden en España, donde estuvo durante un tiempo. “Yo fui abusada sexualmente por una monja en España, que también era chilena y superior a mí, varias y repetidas veces. Y todos lo sabían y me hicieron callar”, denunció Gómez.

Pero a partir el movimiento #MeToo y la fuerte exposición mediática de los abusos en la iglesia, las monjas se están animando a hacer públicos sus casos a pesar de la inacción de la jerarquía eclesial. Las religiosas chilenas aseguraron de hecho haber expuesto la situación en enero pasado ante el arzobispo de Malta, Charles Scicluna, enviado por el papa Francisco a Chile para escuchar a las víctimas de abusos en la iglesia, pero dijeron que hasta el momento no han recibido ninguna respuesta oficial a sus denuncias.

“Me entristece que haya tomado tanto tiempo que esto salga a la luz, porque hay denuncias desde hace mucho”, aseguró a su vez Karlijn Demasure, uno de los principales expertos de la iglesia en el tema: “Espero que ahora se tomen medidas para atender a las víctimas y se ponga fin a estos abusos”, consideró al fin.

Cae el obispo más poderoso de Australia

CIUDAD DEL VATICANO.- El papa Francisco aceptó ayer la renuncia de un arzobispo australiano condenado por encubrir abusos sexuales de un sacerdote a menores, tras una creciente presión ejercida por prelados e incluso el propio primer ministro del país, Malcom Turnbull.

Fue la segunda renuncia de un cargo eclesiástico de alto perfil por su relación con los abusos sexuales en los últimos días, lo que busca mostrar la firmeza del sumo pontífice en su cruzada contra esta cultura del abuso en la iglesia antes de su viaje a Irlanda el mes que viene, donde hubo grandes escándalos al respecto. El arzobispo de Adelaida, Philip Wilson, fue condenado en mayo pasado por no reportar a la policía los repetidos abusos cometidos por el sacerdote pedófilo James Fletcher a dos monaguillos en la región de Hunter Valley, en el norte de Sydney, durante la década de 1970.

Wilson es el religioso de mayor rango condenado por encubrir las agresiones en todo el mundo. El arzobispo se había negado a renunciar hasta que no se resolviese la apelación que presentó, aunque la semana pasada reconoció que había muchos pedidos para que dimita. A mediados de mes, el primer ministro de Australia, Malcolm Turnbull, llegó a pedirle públicamente a Francisco que lo expulsara.

Diario Primicia

Redacción

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