El ataque de la barra sabalera que nadie vio venir

Deportes 09 de abril de 2018 Por
Barras de Colón decidieron suspender el partido arrojando tres bombas de estruendo ante el repudio generalizado de toda la cancha que los insultó. La desazón de los dirigentes que no entienden qué pasó y la responsabilidad del operativo de seguridad.
disenbyxoaezsdf

El estadio Brigadier López asistió y fue protagonista de otra página negra en la historia del fútbol argentino. La extorsión de unos y la impericia de otros conformaron un cóctel explosivo que derivó en la suspensión del partido entre Colón y Vélez cuando se jugaban 22' de la primera parte.

Fueron necesarias tres bombas para que el árbitro Andrés Merlos decidiera dar por finalizado el cotejo ante el estupor de todos. Lo que no se puede negar es la predisposición de los futbolistas, sobre todo del arquero César Rigamonti que, pese a estar aturdido por la explosión que se sucedió a pocos metros de su cuerpo, mostró buena voluntad para continuar.

Pero el destino estaba sellado, porque los violentos desde un primer momento estaban decididos a que el partido no siguiera. Cuando Merlos anunció que una bomba más que cayera dentro del campo de juego iba a terminar con todo, aquellos que estaban en el estadio sabían con certeza que un explosivo más sería arrojado desde la bandeja norte que da espaldas a la calle J.J. Paso, la cual ocupa la barra.

Cuando Merlos puso punto final, la reacción de los hinchas fue inmediata insultando hacia la tribuna donde estaban los barras. El hincha común decidió no callarse ante tamaña injusticia y darle pelea a los violentos que fueron a la cancha con la clara intención de perjudicar al club.

El grito de guerra fue "Hijos de p... y pagá la cuota la p... que te parió", en medio de este contexto llamó la atención la actitud de los futbolistas que no se acercaron a la hinchada para intentar calmar las aguas, aun antes, cuando el partido todavía no estaba suspendido.



Y las declaraciones posteriores dieron cuenta de cierto temor por parte de los protagonistas, de hecho los que hablaron fueron Marcelo Estigarribia y Matías Fritzler. El resto del elenco, incluido el técnico Eduardo Domínguez, prefirió el silencio. Llamativo silencio.

No es casualidad que este incidente se haya dado tiempo después de que la barra haya concurrido al predio para solicitarles dinero a los jugadores con el objetivo de viajar a Venezuela para presenciar el partido ante el Zamora por la Sudamericana.



Por su parte, en esto cabe detenerse, fueron 380 los policías afectados al operativo de seguridad y el monto que pagó Colón fue de 140.000 pesos. De allí la impotencia de los directivos, que se sintieron sorprendidos por este accionar pero, a su vez, perjudicados por este grupo minúsculo.

Consideran que hicieron lo que debían, pero que los responsables de la seguridad fallaron, dejando ingresar los explosivos. La conclusión es que nadie estaba al tanto de la acción que cometerían los barras y que el denominador común es la sorpresa y el desconcierto.

Son muchas las versiones e hipótesis, pero justamente entran en el terreno de las especulaciones y no de las certezas. Desde el pedido de dinero por parte de los barras para viajar al Mundial, hasta una interna dentro de la hinchada por el desplazamiento de algunos integrantes, como así también una disputa dirigencial.

Luego del partido, iba a existir una reunión por parte de los directivos sabaleros para analizar la situación y determinar los pasos a seguir, pensando en la defensa que hará el club en AFA. El panorama no es para nada auspicioso y habrá que apelar a todos los recursos para intentar salir lo menos afectado.

El daño está hecho, pero la intención es tratar de minimizarlo, a ciencia cierta nadie sabe qué ocurrirá de ahora en más y cuál será la sanción para Colón. Lo único concreto es que este 7 de abril un nuevo hecho de violencia se adueñó del fútbol.



La crónica dirá que a los 22' de la primera etapa se suspendió el cotejo cuando el partido entre Colón y Vélez estaba 0 a 0 y no había vencedores. Mejor dicho, sí existía un ganador y eran los delincuentes de siempre que a esa altura habían ganado por goleada.

Fuente: Uno Santa Fe

Diario Primicia

Redacción

Te puede interesar