Lo ejecutaron de 7 tiros ¿Y que mas le hicieron?

Sucesos 07 de febrero de 2018 Por
La víctima tenía 33 años y vivía con su pareja. Lo sorprendieron durmiendo y ya había recibido amenazas
0022710370

En los pasillos intrincados e interminables de uno de los humildes asentamientos de barrio Tablada lo conocían como "Pepe Moco". Allí se crió, vivió y murió. Lo asesinaron de siete tiros la tarde de ayer. Se llamaba Nelson Ricardo Contreras, tenía 33 años y una sobrina lo encontró poco después de las 19 dentro de su precaria vivienda, tirado en la cama, y tapado por el humo del fuego que le prendieron para borrar huellas después de arrojarle algún combustible y provocarle 80 por ciento de quemaduras en el cuerpo."Todo esto tiene que ver con la venta de drogas, pero la policía y el gobernador no hacen nada para frenarlo", indicó entre lágrimas Florentino, uno de los cinco hermanos de la víctima. Pero aclaró: "Él no tenía nada que ver con la droga, esto fue porque le querían usurpar la casa. Al culpable yo lo conozco, lo venía a amenazar cada tanto".

Desesperado y sin saber qué hacer más que acumular bronca, Florentino mordió cada palabra: "Yo sé quien lo mató y lo va a pagar con la muerte de su hermano. Él estaba durmiendo y lo mataron vivo". Después tomó aire y aseguró: "Lo que pasa es que en este pasillo venden drogas y le quisieron usurpar la casa para poner un búnker. Lo venían amenazando para quitarle la casa que tiene al fondo del pasillo".

A las 19.30, después de que doña Ana no lograra comunicarse por teléfono con su hijo Nelson, le pidió a Florentino que vaya hasta la casa a ver si lo encontraba. El hombre mandó a su hija y la adolescente lo encontró a su tío humeando y vestido, tirado sin vida sobre la cama. Si el fuego se extendía la catástrofe hubiera sido mayor y las casillas del pasillo se habrían convertido en una pira.

Familiares de "Pepe Moco" no hablaron demasiado anoche. Y repetían: "Que hijo de puta, como lo quemó vivo". Por lo bajo, a media palabra, expresaban que "el que lo mató lo hizo por fama, para decir que fue él, que todos lo supieran. Pero esto no fue ni un ajuste de cuentas ni tiene que ver con los Funes (la familia enfrentada a los Caminos en una espiral de violencia criminal) ni nada. Cada vez que pasa algo acá dicen que es por esa gente y ésto no tiene nada que ver", decían a quien los escuchara.

Un pasillo largo y angosto

Contreras vivía al fondo de un pasillo junto a su mujer. Al lugar se accede por Biedma 163 bis, entre Esmeralda y Beruti. El pasillo se hace ancho, angosto, más angosto. La casa está al final de una curva que termina en un lateral y al fondo, al final del pasillo que cierra la puerta. Chapas que son paredes, ladrillos y maderas son parte del paisaje. Anoche, sentada frente al cadáver, estaba doña Ana. Entre el aire viciado de la casilla y su hijo tirado enfrente, la mujer se desmayó más de una vez y fue atendida por su nuera y médicos que llegaron al lugar.

Los faroles que iluminaban las chapas acanaladas y los ladrillos vistos de las humildes casillas los puso alguien de buena voluntad, y las piletitas de lona para refrescarse estaban vacías. En muchas casillas ni heladeras hay. Anoche hacía 31 grados.

"El muerto es el hijo de la Ana. Su papá se jubiló en el puerto y hace años que viven acá. Era un buen pibe. No sabemos por qué lo mataron", dijo una vecina que vive en Biedma y Colón, a tres cuadras del lugar y es amiga de la madre del muchacho.

Otra vecina lo describió: "Era un muchacho grandote. A mi nieto lo defendió una vez que le robaron una gomera. No escuchamos tiros ni olimos a quemado ni nada, es raro que no lo escucháramos. Lo que pasa es que la casa de él está al fondo y es única, sólo da con otros patios".

Nueve vainas

Según fuentes de la investigación la víctima se hallaba con el 80 por ciento del cuerpo quemado y una sábana que lo cubría. Alrededor del cuerpo se encontraron 9 vainas servidas calibre 9 milímetros y se veían de manera clara los impactos. El resultado previo de la autopsia arrojó que el cadáver presentaba siete impactos de bala: cinco por la espalda, uno en el cuello y otro en la frente.

Cuando lo encontraron "tirado, como si nada" su hermano fue a buscar a los efectivos de Gendarmería Nacional que patrullan Tablada y les dijo dónde estaba el cuerpo. En la casilla no había rastros de violencia y se presume que lo mataron mientras dormía ya que la puerta de acceso ni siquiera estaba rota.

Cuando el fiscal en turno Pablo Pinto llegó al lugar pidió a la Policía de Investigaciones (PDI) que releva cámaras de seguridad, de las que a primera vista no se ven en la zona, y recabarán datos entre la familia y los posibles testigos. Según trascendió a última hora de la noche, el autor estaría identificado. Un vecino dijo a LaCapital "todos sabemos quien fue, «Pepe Moco» tuvo sus errores , pero todos lo queríamos y la familia es muy buena". Los "errores" para Fiscalía son "antecedentes penales" ya cumplidos.

Fuente: La Capital

Diario Primicia

Redacción

Te puede interesar