Árbitro: ¿Que le ocurrió al terminar la final?

Sucesos 30 de noviembre Por
Tiene 19 años y cuando hizo sonar el pitazo final le ocurrió algo insólito.
0022181010

"Me animé a hacerlo público porque este tipo de personas no puede estar al frente de un equipo de nenes de 8 años. Los chicos sólo quieren divertirse y jugar al fútbol, son los grandes los que no sintonizan la misma frecuencia", dijo ayer Milton Ayala, un joven árbitro de 19 años que fue salvajemente agredido al término de un partido de fútbol infantil por el delegado de uno de los clubes que jugaba.

La agresión se produjo el martes pasado, tras el partido disputado entre Unión y Progreso y Defensores de Centro, en la cancha de Argenper (Olegario Andrade y Moreno), en la zona sur de la ciudad.

Apenas se produjo el pitazo final, el árbitro fue golpeado por Angel Ruiz Díaz, el delegado de Unión y Progreso, y por eso realizó una denuncia penal.

Fue después de un encuentro decisivo, una final en terreno neutral que definía el torneo de la categoría 2009, correspondiente a la reconocida Liga Ardyti (Asociación Rosarina Deportiva y Turismo Infantil), de la que participan muchos clubes rosarinos. Es más, luego de la repercusión mediática del tenso episodio resolvió suspender en forma definitiva las finales del torneo oficial de esta temporada.

Según el árbitro atacado, no hubo ninguna incidencia durante el partido que le permitiera intuir una reacción tan brutal. "Fue un partido increíble de los chicos, una final bárbara, emotiva y muy bien jugada, con los chicos muy concentrados, sin siquiera una acción polémica, con las dos hinchadas tranquilas. Tampoco hubo ninguna mano ni un penal, nada raro", le contó Ayala a La Capital.

"Tampoco hubo cruces verbales ni recibí insultos mientras se desarrollaba el cotejo", se encargó de aclarar Ayala, que hace cinco años que es árbitro, con gran influencia familiar, ya que su papá Julio César, fue línea internacional hasta 2011. "Me tomó realmente por sorpresa, porque el partido no daba para pensar en algo así", apuntó aún sin encontrar explicaciones, en la puerta de su vivienda de villa Corrientes, donde vive junto a sus padres y un pequeño hermano de 3 años.

Unión y Progreso comenzó ganando 1 a 0, pero luego Defensores de Centro lo dio vuelta y se quedó con el duelo decisivo por 2 a 1. Hasta ahí, todo transitaba dentro de los carriles normales que describían un auténtico partidazo. "En ese momento, el delegado de Unión y Progreso entró corriendo directo a mí y comenzó a tirarme golpes", relató el joven juez.

Shockeado

"Me tiró más de cinco piñas en la cara, me tiró al piso y por suerte llegaron rápido algunos padres y mi viejo que estaba viendo el partido cerca de la cancha, y en el apuro por ir a ver cómo estaba yo se llevó por delante uno de los jugadores. Fue un momento realmente espantoso, la verdad es que quedé shockeado, porque no me esperaba algo así", precisó Ayala, quien advirtió que terminó "con el ojo izquierdo golpeado, la nariz hinchada, veo con un poco de dificultad y me sale sangre de la nariz a cada rato".

Debido al cuadro de situación, el árbitro fue trasladado al Hospital Roque Sáenz Peña, donde fue evaluado por personal de ese nosocomio de la zona sur y le realizaron unas placas radiográficas.

"En ese momento estaba muy mareado, no veía nada y por suerte me atendieron muy bien", sostuvo.

"Me dijeron que no tenía ninguna fractura, que sólo fueron los golpes y me dieron relajantes, porque estaba muy nervioso", confesó.

El agresor, de acuerdo al denunciante, "tiene más de 30 años, su hijo juega en ese equipo y ya cuenta con antecedentes similares de haberles pegado y amenazado a árbitros y delegados de otros clubes" en otros partidos, también de categorías menores, por lo que es difícil de comprender cómo todavía estaba al frente de un equipo de chicos de 8 años.

"La agresión está toda filmada porque, como era una final, había muchos padres filmando. Está muy claro cómo fue todo", contó el árbitro todavía angustiado por lo ocurrido.

"Es difícil comprender esto. El domingo se jugaron siete finales en la misma cancha y no pasó nada. La verdad es que nadie entiende la reacción de este hombre", exclamó Ayala.

"El día de la agresión había siete árbitros, porque había programados varios encuentros en ese lugar, y todos vieron lo mismo que yo", agregó.

"Lamentablemente, este muchacho le arruinó las finales a todos los chicos que había esa tarde ahí. Eran nenes de ocho años y dio mucha impotencia todo lo que sucedió", remarcó.

Ayala se encargó de recordar que el año pasado, en instancias similares, no hubo inconvenientes. "Este año no sabemos por qué, la mano vino más complicada. A algunos árbitros les tiraron encendedores, a otro le quisieron pegar, a otro juez de otro colegio lo corrieron cinco cuadras hasta que se metió en una comisaría. No es fácil nuestra tarea", contó.
   Y llamó a la reflexión: "La gente tiene que pensar que no somos ningún Pitana, ningún Beligoy, somos chicos jóvenes que nos gusta el arbitraje. Somos seres humanos y seguramente nos vamos a equivocar varias veces, pero tienen que comprender, esto es un juego, un deporte, más a los ocho años".


   "A mí me parece que esto viene de afuera, porque los chicos adentro jugaron un partidazo, y nada hacía pensar lo que hizo este delegado. Yo soy árbitro hace cinco años y es la primera vez que me agreden. Esperemos que no se vuelva a repetir. Para eso lo cuento", expresó.


   "En Rosario, el árbitro vive con la sensación de que le puede pasar algo en cualquier momento, y no tiene que ser así. Igual, apenas me recupere, voy a seguir dirigiendo porque me apasiona".
"La verdad es que tanto las autoridades del club Unión y Progreso como de la liga Ardyti se portaron muy bien conmigo. Por eso les estoy muy agradecido", confesó Ayala, al momento de analizar las respuestas institucionales que recibió desde el martes pasado, con el carné del delegado agresor en sus manos, a manera de prueba identificatoria.


   El juez comentó que desde Unión y Progreso le pidieron las correspondientes disculpas y aseguraron que "el delegado no pertenece más al club, que su hijo podrá seguir jugando en esa institución, pero que él debía apartarse. Me dijeron que de ninguna manera es el ejemplo que se quiere dar desde el club, y me prometieron que no se va a volver a repetir".
   Por su parte, el dirigente de Unión y progreso, Guillermo López, detalló que "se le está explicando a los chicos del club, que son muy chicos, que esto que pasó no tiene nada que ver ni con el fútbol, ni con el deporte".

Fuente: La Capital

Diario Primicia

Redacción

Te puede interesar