No activaron ninguna de las numerosas acciones del protocolo de emergencias

Nacional 23 de noviembre Por
Llama la atención de los entendidos que ninguna de las acciones del protocolo ante emergencias hayan sido realizadas.
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Llama la atención de los entendidos que ninguna de las acciones del protocolo ante emergencias hayan sido realizadas.

Primero, el comandante debe reportarse a su base o al comando ocasional a hora prefijada: es importante dar el "presente", momento también de dar y recibir novedades. Y eso lo hace estando en superficie: allí hace la maniobra de snorkelling (un tubo que le permite renovar el aire en la nave y también facilitar la combustión de los cuatro motores diésel con los que se cargan las 960 baterías del submarino) y realiza las comunicaciones radiales o, eventualmente, satelitales, además de poder escudriñar el horizonte y volver a ver el cielo.

Se sabe, de acuerdo a lo explicado por la Armada, que luego de reportar un primer incidente con las baterías (aparentemente, producto de un cortocircuito por la entrada de agua al buque a través del snorkell), el capitán del submarino puso proa hacia su base, en Mar del Plata. Pero luego dejó de reportar con la periodicidad preestablecida. La falta de reporte significa "submarino en problemas".

Sólo un incidente muy grave puede haber impedido al comando del "San Juan" garantizar la flotabilidad del buque -si está en inmersión, abriendo las válvulas del manifold y liberando el aire de los botellores de los tanques de lastre para hacer que la nave suba inexorablemente- y activar las radiobalizas de emergencia (el submarino tiene dos y son de nueva generación) para requerir ayuda y establecer posición satelital. No se captaron señales de esas balizas: o bien no funcionaron o la emergencia fue tan intempestiva que no dio tiempo a la tripulación a sacarlas.

De no ser posible controlar la nave (por falta total de energía, por ejemplo) y mantenerla a flote se deben activar los planes de evacuación: el TR-1700 tiene dos balsas que, incluso, pueden ser "lanzadas" en inmersión, desde una profundidad de 60 metros. Incluso, a una profundidad intermedia (hasta 70 metros), todos los tripulantes podrían abandonar el submarino, encajados en sus trajes especiales (de fabricación inglesa y de reciente provisión) a través de la garita de escape que está en una zona de la vela de navegación de superficie; lo harían en grupos de a cuatro.

Fuente: La Capital

Diario Primicia

Redacción

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