Apresaron a un joven que mató a una mujer en su casa para robarle

Sucesos 15 de noviembre Por
El hecho ocurrió en agosto pasado y la policía llegó al acusado siguiendo la pista del teléfono celular que le robaron a la víctima, de 71 años.
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La violenta muerte de Celestina Apolinari, una mujer de 71 años cuyo cuerpo apareció en el dormitorio de su casa de Chabás el 20 de agosto pasado en medio de un desorden generalizado, está cada vez más cerca de esclarecerse tras la detención de un joven de 20 años que será imputado por homicidio en ocasión de robo en una audiencia oral y pública a desarrollarse hoy.

Tras constatarse el faltante de dinero y un celular en el lugar del crimen, los investigadores siguieron la pista del teléfono móvil de la víctima hasta que lograron encontrarlo y así, junto a otras medidas, llegaron a detener a Javier V., de 20 años y sospechoso de haber cometido el trágico episodio.

En arresto domiciliario

Al momento de ser apresado, el muchacho se encontraba en la vivienda de su madre, en la localidad de María Teresa, pese a que debería haber estado cumpliendo arresto domiciliario con salidas laborales en Chabás, como lo venía haciendo desde hacía un tiempo y después de obtener tal derecho a instancias de un juez de Venado Tuerto en el marco de una causa que se le sigue por violencia de género.

La orden de detención fue dispuesta por la fiscal titular del Ministerio Público de la Acusación de Casilda, Marianela Luna, quien pedirá en la audiencia imputativa prevista para hoy, a las 10.30, que la jueza interviniente dicte la prisión preventiva para que Javier V. siga preso mientras se desarrolle el proceso que determinará su responsabilidad penal.

El sospechoso fue detenido por la Policía de Investigaciones (PDI) de Casilda (PDI) "luego de reunirse una serie de elementos probatorios que fundamentaron lo sucedido", dijeron voceros de la pesquisa. En tal sentido, las fuentes explicaron ayer a La Capital que "además de la recuperación del celular sustraído se sumaron otras medidas que también fueron claves para la detención de Javier V. tales como entrevistas, un informe de perfil psicológico y estudios de ampliación de la autopsia a la víctima, entre otras acciones".

En tanto, se supo que Celestina Apolinari fue hallada por uno de sus hermanos, que vive en Correa y viajó a Chabás preocupado al no poder comunicarse telefónicamente con ella. Al ingresar a la casa descubrió a la mujer sobre el piso del dormitorio y no tardó en dar aviso a la policía sobre el inesperado episodio que derivó en una investigación judicial que, a casi tres meses de su inicio, estaría a punto de llegar a la verdad de lo acontecido.

Si bien desde el primer momento se apuntó contra el sujeto apresado, faltaban atar algunos cabos que fueron determinantes para cerrar la historia donde Javier V. aparece como responsable del crimen de Apolinari, a la que luego de golpear y sustraerle algunas pertenencias abandonó agonizante.

Según se supo, el sospechoso conoció a la mujer en el mes de julio cuando intentó alquilarle un departamento situado a pocas cuadras de la vivienda donde ocurrió el crimen, aunque la operación comercial entre ambos no prosperó. Incluso, trascendió que la víctima comentó ocasionalmente a un policía que el hombre en cuestión habría intentado propasarse con ella aunque no realizó ninguna denuncia.

La ruta del aparato

Veinte días más tarde Apolinari fue hallada sin vida en el interior de su dormitorio, que estaba revuelto, aunque sólo se constató la faltante de una pequeña suma de dinero y el teléfono celular que luego fue recuperado tras una serie de allanamientos.

La investigación dejó al descubierto que el ladrón había vendido el aparato a una persona de Sanford que luego hizo lo propio en Casilda donde finalmente fue secuestrado, lo que derivó en la imputación de tres sujetos por el presunto delito de encubrimiento.

Los resultados de la necropsia, en tanto, permitieron establecer que el cuerpo de la mujer tenía una data de muerte de entre siete y diez días al ser hallada por su hermano además de determinarse que presentaba un golpe en la cabeza producido con un elemento contundente.

"Si bien no tenía signos de haber sido asfixiada, ni orificio de bala o lesiones cortopunzantes, es evidente que hubo violencia en el lugar del hecho y contra la víctima, que tenía un golpe en la cabeza además de haberse encontrado en medio del desorden manchas de sangre y cabellos tirados, lo que es prueba suficiente para acreditar que estamos en presencia de un homicidio en ocasión de robo", aseguraron pesquisas de la investigación.

Fuente: La Capital

Diario Primicia

Redacción

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