El Rafaela, Cambiemos no habla de la flexibilización laboral que proponen a nivel nacional

Ciudad 09 de octubre Por
Los problemas de la economía no hay que buscarlos en el derecho del trabajo.
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Como ocurre en las campañas electorales, los libretos armados son moneda corriente entre los candidatos, incluyendo el no hablar sobre temas sensibles, la especulación sobre cuestiones elementales que castigan a los ciudadanos en la afectación de derechos fruto de conquistas que costaron años y mucho sacrificio.  El candidato a Diputado Nacional, Niky Cantard y el Jefe de Gabinete Marcos peña (sorpresivos visitantes de nuestra ciudad) junto a los máximos exponentes locales: Leo Viotti, Lalo Bonino, entre otros, evitan hablar de temas como el de discusión en la nota.

Viotti, quien se dice Radical sabrá que la jornada laboral de ocho horas fue implementada por Don Hipólito Yrigoyen durante su segundo mandato, en 1929. Llenarse la boca con grandes líderes partidarios (Yrigoyen, Illia, Alfonsín) pareciera que solo les interesa para vivir de la historia. El papel de la UCR en los últimos 20 años se limitó a alquilarse a partidos con necesidades territoriales, como el FREPASO en 1997 y el PRO en la actualidad.

La flexibilización laboral entendida en pocas palabras como “desregulación normativa”  implica la liberación de vínculos a las empresas y la devolución al empresario de aquellas facultades de libre disposición sobre la mano de obra que el devenir histórico le ha ido restando.

Para entender un poco mas; la flexibilización laboral a lo “brasileña”, como titulan algunos medios solo liman conquistas laborales históricas que costaron enorme sacrificio a la masa laboral. En realidad todo intento de flexibilización conlleva la reducción de los derechos de los trabajadores y de las obligaciones de los empleadores y propende reducir el costo laboral, aunque no está comprobado que necesariamente genere empleo.

Generalmente se  pone foco en la flexibilización de entrada que incluye la posibilidad legal de contratar temporalmente y a tiempo parcial sin demasiadas limitaciones y la flexibilización de salida, relacionada con las rebajas a los costos originados por la extinción del contrato.

La flexibilización laboral considera que la rigidez laboral es la que impide la creación de empleo y que reduciendo derechos de los trabajadores en buena parte esto se solucionaría. En la Argentina el problema es de productividad y  no de costos laborales, por lo cual aun bajando esos costos no aumentaría la productividad.

Prueba de esto,  podemos afirmar que la década del 90 fue una década flexibilizadora, y en un informe del año 1998, el Ministerio de Trabajo  detalla que el 90% de las personas contratadas entre 1993 y 1997 trabajaban bajo las modalidades promovidas o estaban en periodo de  prueba; la tendencia era la desaparición del contrato por tiempo indeterminado. ¿Cuál fue el resultado? Argentina anticipando el fin del estado neoliberal en el año 2001 con porcentajes de desocupación arriba de los dos dígitos.

En síntesis, la flexibilización procura atacar los llamados factores precio de  competitividad, herramienta plagada de trampas y peligros que no tiene en cuenta la productividad, la inversión, el cambio técnico, únicas y duraderas fuentes de competitividad que no afecta la dignidad de los trabajadores.

Diario Primicia

Redacción

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